Las húmedas gotas que se deslizan suavemente por mi mejilla, caen presurosas al abismo del olvido, donde buscan mis recuerdos y los deslavan en un suspiro, el suspiro de un lamento que fue cierto en su momento, que aun no cierra y sigue abierto, que se alimenta con las gotas de un frustrado pensamiento, que mientras más en él yo pienso , el suspiro se hace lento, ya no se siente, ya no se escucha, más sin embargo duele como el dia en que fue abierto, parece que no cierra, parece que es eterno, que vaga sin rumbo como uno de tantos perdido en el tiempo.

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